El pasado viernes, 24 de marzo de 2017 terminaron las primeras conciliaciones en el CMAC de Terrassa por reclamación de categoría, en las que la actual Administración de Fupar dejó de presentarse a una, y en las restantes se negó a negociar la subida salarial de las demandantes. Los sindicatos CNT de Terrassa y Sabadell denuncian la situación de explotación en que se encuentran las personas con discapacidad intelectual ya “rehabilitadas”, que retienen –salvo raras excepciones- de forma discriminatoria por su discapacidad en la categoría de peón/a (salario mínimo interprofesional) durante años, realizando trabajos productivos y cualitativos de categorías superiores (salarios mayores) sin ser reconocidas ni incluidas en circuitos de inserción en la empresa ordinaria, quedando condenadas a una precariedad salarial que conduce a la pobreza, baja autoestima y a la exclusión social.

Al contrario de lo que se suele creer, estas personas no reciben ayudas que completen el salario mínimo interprofesional hasta un ingreso digno, a menos que tengan un alto porcentaje de discapacidad, situación en la que son dependientes y pasan al centro ocupacional, sin salario, con actividades no productivas. Tampoco existe normativa que obligue a mantener a las personas trabajadoras con discapacidad intelectual en salario mínimo interprofesional, y mucho menos trabajando en un centro especial de trabajo, donde se presume de defender y empoderar a este colectivo en sus derechos. De esta manera, se acaba incurriendo en una denigrante demagogia, publicitando a prensa y ciudadanía su buen hacer y labores de inclusión social vanguardistas, mientras se vulneran sistemáticamente derechos y compromisos.

A las denunciantes con diversidad funcional se suman personas de apoyo, la mayoría pertenecientes a la sección sindical CNT FUPAR, que tampoco están siendo reconocidas en su salario según convenio, y siguen reivindicando, a pesar del acoso a que están siendo sometidas, desde la solidaridad y el apoyo mutuo la preparación de las personas con diversidad funcional para la participación activa en la gestión de su Fundación, así como la movilización de los recursos actuales para llegar a una verdadera eficiencia y transparencia en todos los procesos, hasta llegar a una gestión enmarcada en la responsabilidad social empresarial pro discapacidad real y tangible para toda la sociedad.